Destacados referentes del ámbito agropecuario coincidieron en afirmar que el modelo productivo colaboró al desarrollo nacional, permitiendo disminuir los indicadores de pobreza en los últimos veinte años; al tiempo de defender la siembra directa y advertir sobre la oleada de trabas al crecimiento desde organismos internacionales relacionados al medioambiente. Hoy se inauguró oficialmente la feria.
Al analizar el modelo productivo paraguayo y la manera en que contribuyó al desarrollo nacional en los últimos veinte años, el economista Manuel Ferreira recordó que a inicios de la década del 2000 la pobreza era del 57% y la indígena del 16,2%, en tanto que gracias al boom de los comoditis y evolución agropecuaria del país, se llegó a disminuir la pobreza al 26% y la pobreza extrema al 3,9%.
Así lo indicó en el pabellón institucional, dentro de la conferencia “Políticas económicas para el desarrollo de la producción”, en la que también participaron como panelistas Sonia Tomassone, de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco); Alfred Fast, presidente de Fecoprod y el viceministro de Ganadería, Marcelo González.
Ferreira ponderó que, en general, las políticas públicas acompañaron ese crecimiento con reglas claras de juego, contrario a modelos como el argentino, según comparó.
Sobre los acuerdos ambientales con organismos internacionales que últimamente proliferan y constituyen una amenaza al sector productivo, Tomassone aseguró -por su parte- que no existe un sistema único de producción adaptado a todas las regiones del mundo, por las condiciones agrometeorológicas.
Al próximo Gobierno le solicitó que no se permita a los organismos internacionales pautar la manera de producir en Paraguay, ya que el sector tiene cómo demostrar lo que funciona a nivel local.
