
El Este del país se perfila como zona clave para atraer industrias que buscan relocalizarse.
Las recientes medidas arancelarias anunciadas por EE.UU. contra productos estratégicos de países como China, México y otros socios comerciales están sacudiendo el tablero global de la industria. En medio de ese reacomodo, Paraguay se posiciona como una opción viable para captar inversiones extranjeras que buscan reducir costos y sortear barreras comerciales.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), los viceministros Rodrigo Maluff y Marco Riquelme coincidieron en que esta coyuntura abre una oportunidad estratégica para el país, que podría convertirse en un punto de relocalización para industrias que operaban en regiones ahora afectadas por los nuevos aranceles.
Uno de los factores clave que juega a favor de Paraguay es su estabilidad macroeconómica, su energía abundante y económica, y una política tributaria simple. Pero más allá del discurso institucional, existe un territorio con condiciones reales para capitalizar esta ventana: el Alto Paraná.
Alto Paraná: ubicación estratégica y fuerza laboral calificada
Con acceso directo a la triple frontera, infraestructura vial en crecimiento y abundante mano de obra, el Alto Paraná reúne varias condiciones para convertirse en un nuevo polo industrial. Localidades como Ciudad del Este, Hernandarias y Minga Guazú ya cuentan con parques industriales y zonas francas en funcionamiento, además de conexión directa con Brasil y Argentina, dos mercados clave.
“Estamos en una zona privilegiada para que empresas extranjeras puedan instalarse y producir a menor costo, exportando con ventajas competitivas”, señalan referentes del sector privado del Este, quienes advierten que es momento de actuar con rapidez para atraer inversiones antes que otros países de la región capten esa atención.
La relocalización de industrias es una tendencia que ya se observa en varios sectores, especialmente en manufacturas y tecnología. La imposición de un 10 % de aranceles por parte de EE.UU. no solo encarece las importaciones, sino que fuerza a los grandes grupos a buscar alternativas más estables y rentables.
Paraguay, y especialmente el Este del país, podría transformarse en ese “refugio productivo”, siempre y cuando existan políticas claras, incentivos adecuados y una promoción internacional más agresiva. Es una carrera contra el tiempo, y el tren de las inversiones no suele pasar dos veces.