Este lunes 22 de junio se cumplen 60 años de la firma del Acta de Yguazú, el acuerdo suscripto en 1966 por Paraguay y Brasil que abrió el camino para el aprovechamiento conjunto de los recursos hidroeléctricos del río Paraná y, posteriormente, para la construcción de la Central Hidroeléctrica ITAIPU.
El documento fue firmado en Foz de Yguazú por los entonces ministros de Relaciones Exteriores, Raúl Sapena Pastor, por Paraguay, y Juracy Magalhães, por Brasil. El entendimiento llegó tras varios días de reuniones entre ambas delegaciones, en un contexto de diferencias limítrofes entre los dos países.
El acta dejó constancia de la voluntad de ambos gobiernos de superar las dificultades mediante el diálogo y de estudiar, de común acuerdo, el potencial económico de los recursos hidráulicos compartidos en el tramo del Paraná comprendido entre el Salto del Guairá y la desembocadura del río Yguazú.
Ese acuerdo político y diplomático fue la base para el Tratado de ITAIPU, firmado el 26 de abril de 1973. El tratado estableció el marco jurídico para el aprovechamiento hidroeléctrico conjunto y la creación de la entidad binacional encargada de ejecutar el proyecto.
La represa se convirtió con el tiempo en una de las principales fuentes de energía para Paraguay y Brasil. ITAIPU cuenta con 20 unidades generadoras y 14.000 MW de potencia instalada; además, obtuvo el récord Guinness por la mayor producción acumulada de energía hidroeléctrica, al superar los 3.000 millones de MWh.
Seis décadas después, el Acta de Yguazú sigue siendo un documento central en la relación bilateral entre Paraguay y Brasil, al marcar el inicio de uno de los proyectos energéticos más importantes de la región.
