
Muchos lograron ingresar mediante influencias y de manera irregular en el Proceso Selectivo Externo de Itaipu. La presencia del funcionario Gerardo Soria, quien lideró las protestas de los desvinculados, revela las irregularidades del concurso que tuvo lugar al final del gobierno de Mario Abdo Benítez.
Soria, previamente desvinculado y acusado de acoso sexual y laboral, es señalado como el cerebro detrás del concurso, facilitando la entrada de alrededor de 50 recomendados, así como aquellos con conexiones familiares en la entidad. Esto refuerza las denuncias de privilegios en el proceso.
Entre los que aparentemente se beneficiaron de estas conexiones se encuentra Anna Fiorella Florentín, nuera del exsenador Carlos Amarilla, quien ingresó tanto en la Contraloría General de la República como en Itaipu. También, el sindicalista jubilado Luis Riveros logró ubicar a su cuñada, esposa e hijo en la Fundación Tesãi a través del concurso.
Edward Melgarejo, excandidato a concejal departamental por «Fuerza Republicana,» aseguró puestos para sus hermanos y su hijo en la binacional. Además, la nuera del fiscal de Hernandarias, Alfredo Acosta Heyn, Luján María del Mar Muñoz Pesoa, ingresó en medio de investigaciones que afectaban a la entidad.
El defensor general de Itaipu, Francisco Javier Coronel, obtuvo un «doble premio» al lograr que sus hijos, Javier Sebastián y Fabricio Martín Coronel, fueran admitidos. Tamara Rojas Ortigoza, con vínculos políticos, también generó dudas sobre sus méritos para ingresar.
Estos son solo algunos ejemplos que resaltan las serias dudas en torno a la integridad del reciente concurso de Itaipu, que ha dejado una sombra de irregularidades sobre los resultados y que motivó a las nuevas autoridades a dejar sin efecto el contrato laboral y desvincular a más de un centenar de funcionarios.