MINGA GUAZÚ. La caída de un avión que transportaba caudales derivó en un faltante de entre USD 1,5 y 2 millones, en un hecho ocurrido tras el siniestro registrado en la zona del km 26 lado Acaray, donde la carga quedó dispersa y sin control durante varios minutos.
El accidente, que inicialmente fue reportado como un hecho trágico, rápidamente tomó otro rumbo. El dinero que era transportado en al menos 30 bolsas terminó esparcido en el lugar, generando la llegada inmediata de personas que se encontraban en las cercanías.
De acuerdo con los datos manejados en la investigación, existió un margen de aproximadamente 15 minutos sin control, tiempo en el que decenas —e incluso cientos— de personas se apropiaron del efectivo.
El jefe policial interviniente confirmó que la mayoría de los presentes recogió parte del dinero, desde pequeñas sumas hasta montos mayores que fueron retirados en bolsas e incluso en vehículos.
Ese momento marcó el punto crítico del caso.
La empresa encargada del traslado denunció oficialmente un faltante que ronda entre USD 1,5 y 2 millones, incluyendo dólares y reales.
Desde entonces, el dinero prácticamente desapareció del radar.
La Policía Nacional, junto con unidades de inteligencia, desplegó operativos en la zona. Se realizaron allanamientos en varias viviendas cercanas, ante la sospecha de que parte del dinero fue ocultado.
Hasta el momento, no se logró recuperar el dinero.
Los investigadores ya manejan datos sobre posibles involucrados. Se trata principalmente de personas de la zona que habrían participado en la recolección del efectivo tras el accidente.
También existen indicios de que parte del dinero ya comenzó a circular, con testimonios que apuntan a compras realizadas con dólares provenientes del siniestro.
El principal obstáculo para las autoridades es claro:
se trata de dinero en efectivo, fácil de ocultar, dividir y mover rápidamente.
Con el paso de los días, el caso sumó otro elemento. La existencia de una suma millonaria desaparecida generó interés más allá de la investigación oficial, con versiones sobre búsquedas paralelas del dinero.
En la zona se percibe un ambiente tenso, marcado por:
– Personas bajo sospecha
– Movimientos discretos
– Información que circula de forma informal
Todo gira en torno a un dinero que nadie reconoce tener.
El caso expone un escenario complejo: caos inicial, múltiples involucrados y falta de control en los primeros minutos.
Hoy, la prioridad es ubicar el dinero desaparecido.
Pero con el correr de las horas, el panorama es cada vez más claro:
el dinero se dispersó y su rastro se vuelve más difícil de seguir.



