CIUDAD DEL ESTE. La victoria de Rigoberto Chamorro en las internas coloradas representó un triunfo político para el gobernador César «Landy» Torres en su disputa con el sector de los Zacarías Irún. Sin embargo, la diferencia de apenas 120 votos sobre Magno Álvarez dejó una conclusión igualmente relevante: ningún bloque controla por sí solo la estructura partidaria local.
Chamorro obtuvo 14.018 votos, equivalentes al 37,86 %, mientras que Magno alcanzó 13.898 sufragios, el 37,54 %. Ambos candidatos concentraron más del 75 % de los votos emitidos en la interna colorada y protagonizaron una definición que cambió con la carga de las últimas mesas.
El resultado formalizó la candidatura de Chamorro para disputar la Intendencia en las elecciones municipales del 4 de octubre, pero también abrió una etapa compleja dentro de la Asociación Nacional Republicana (ANR): la recomposición de un partido que llega a la campaña dividido en bloques con intereses, liderazgos y estrategias diferentes.
Landy Torres logró imponer a su candidato
La interna colorada se convirtió en una medición directa entre dos sectores de Honor Colorado.
Chamorro fue impulsado por Landy Torres, quien se involucró activamente en la campaña y presentó su candidatura como parte de una renovación interna del Partido Colorado en Alto Paraná.
Magno Álvarez, por su parte, contó con el respaldo del sector encabezado por el senador Javier Zacarías Irún y el director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías Irún. Desde el lanzamiento de su candidatura, había exhibido el acompañamiento de dirigentes de base, convencionales y cuatro de los cinco concejales municipales colorados.
El resultado otorgó una victoria política a Landy Torres. Su candidato logró imponerse pese a enfrentar una estructura con presencia histórica en Ciudad del Este y con respaldo de referentes vinculados al poder político nacional.
El equipo del gobernador también salió fortalecido en otros distritos importantes del departamento. Según Diario Vanguardia, candidatos respaldados por su sector lograron victorias en ciudades cabeceras como Minga Guazú y Presidente Franco.
El zacarismo perdió una batalla clave
La derrota de Magno representa un revés importante para los Zacarías Irún. Ciudad del Este fue durante años el principal centro de operaciones políticas de este sector dentro del Partido Colorado.
La interna del domingo mostró que esa estructura ya no tiene la capacidad de imponer automáticamente una candidatura en la capital departamental. Pese al respaldo de dirigentes tradicionales, Magno quedó en segundo lugar.
No obstante, el resultado tampoco permite hablar de una desaparición política del zacarismo.
Magno perdió por apenas 120 votos. Reunió prácticamente el mismo caudal electoral que Chamorro y mantuvo la ventaja durante varios tramos del conteo preliminar. Su sector conserva una estructura partidaria capaz de incidir en cualquier disputa electoral futura.
La derrota fue significativa por el valor simbólico de Ciudad del Este, pero no fue contundente en términos numéricos.
Chamorro ganó la candidatura, aunque no consiguió una diferencia suficiente para instalar un liderazgo indiscutible dentro de la ANR local.
La interna dejó un partido dividido casi en mitades entre los dos principales sectores de Honor Colorado. A esto se suman los votos obtenidos por Gustavo Ovelar, de Colorado Añetete, y Richard Alfonso, de Fuerza Republicana, quienes terminaron en el tercer y cuarto lugar, respectivamente.
El escenario obliga a matizar cualquier lectura triunfalista. Landy ganó la pulseada interna, pero todavía deberá demostrar si puede transformar esa victoria partidaria en una mayoría electoral más amplia para disputar la Intendencia.
La campaña municipal exigirá sumar a dirigentes y electores que acompañaron a los demás candidatos, además de buscar respaldo fuera de la estructura colorada.
Chamorro descartó el tradicional abrazo republicano
La dificultad para recomponer la unidad quedó expuesta pocas horas después de conocerse el resultado.
Chamorro adelantó que no buscará el tradicional «abrazo republicano» con algunos de los sectores derrotados. En declaraciones recogidas por ABC Color, señaló que se abrazará con la ciudadanía, pero no con quienes identificó como responsables de prácticas políticas que cuestionó durante la campaña.
La declaración confirmó que las diferencias no fueron solamente electorales. La interna estuvo marcada por acusaciones, disputas territoriales y una confrontación directa entre estructuras que compitieron incluso dentro del mismo movimiento nacional.
La postura de Chamorro puede fortalecer su discurso de ruptura con la dirigencia tradicional, pero también plantea un problema operativo: para enfrentar las municipales necesitará ampliar su base electoral sin depender exclusivamente de su núcleo interno.
El desafío comienza después de la victoria
El triunfo del domingo permitió a Chamorro superar la primera prueba. La segunda será más compleja.
El candidato colorado deberá construir una propuesta capaz de trascender la interna partidaria y disputar el electorado independiente de Ciudad del Este. También deberá administrar la relación con los sectores colorados que quedaron fuera de su equipo.
La ANR llega a las municipales con un candidato definido, pero no necesariamente con una estructura unificada.
Landy Torres logró desplazar al sector Zacarías Irún en una disputa clave y consolidó su peso dentro del Partido Colorado de Alto Paraná. Sin embargo, la diferencia mínima revela que el proceso de reordenamiento político todavía está abierto.
Chamorro ganó la candidatura. Landy ganó la pulseada. Pero la interna dejó una ANR fragmentada y con el desafío inmediato de convertir una victoria de 120 votos en una mayoría capaz de disputar la Intendencia.
