Señala que esta actividad genera enormes perjuicios al Brasil. La industria brasileña de cigarrillo tiene una de las mayores cargas tributarias del país.
Se estima que desde 2011, cerca de 23 billones de reales en impuesto dejaron de recaudarse, valor que podría haber sido revertido en acciones sociales.
Asegura igualmente que el contrabando de cigarrillos no trae solamente perjuicio financiero para el país, sí no que también alimenta organizaciones criminales como el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho, cuyos lucros sirven también para fomentar el tráfico de drogas, armas y municiones. Luchar para reducir el contrabando es fundamental para el combate y la reducción de la violencia urbana en todo el Brasil.
Además de la evasión fiscal, el contrabando contribuye para el aumento del desempleo, tiene impacto negativo y sobre la competitividad de las empresas.



