En las últimas semanas, se ha observado un preocupante incremento de reportes de desaparición de adolescentes en distintos distritos de Alto Paraná. La frecuencia de estos casos ha generado una fuerte inquietud entre padres, educadores y profesionales de la salud mental, quienes instan a abordar el fenómeno con seriedad y profundidad.
Solo en los últimos días, se reportaron desapariciones de jóvenes en Hernandarias, Presidente Franco y Ciudad del Este, de entre 14 y 17 años, en su mayoría mujeres. Si bien muchos de estos casos terminan con el regreso del menor a su hogar, el trasfondo emocional y social sigue sin resolverse.
En este contexto, la sicóloga Ada Cañete compartió en redes sociales una reflexión que se viralizó rápidamente:
«¿Qué está pasando en casa, en la escuela, en la sociedad… que tantos chicos sienten que huir es su única salida?»
La profesional planteó una serie de preguntas dirigidas a padres y adultos responsables:
— ¿Cómo reacciono cuando mi hijo o hija se equivoca?
— ¿Soy un refugio o un castigo?
— ¿Estoy disponible emocionalmente, o solo presente físicamente?
— ¿Sé escuchar o solo hablo?
Desde el área de salud mental se advierte que las fugas de adolescentes no siempre responden a conflictos graves o hechos delictivos, sino que muchas veces son una forma de huir de entornos percibidos como hostiles. “No siempre escapan de la casa como espacio físico; muchas veces huyen de la incomprensión, la presión o el dolor que no se puede nombrar”, indicó la especialista.
Organizaciones sociales y defensores de la niñez también expresaron su preocupación ante la falta de respuestas preventivas por parte de las instituciones. Aunque existen protocolos para la búsqueda de personas, pocas veces se activan programas de contención familiar o acompañamiento psicosocial tras el regreso del menor.
«Que nuestros hijos no huyan de nosotros. Que huyan hacia nosotros.» concluye el mensaje, que pone en primer plano la importancia de construir vínculos basados en el respeto, el diálogo y la empatía.
