El cierre temporal del cruce en el kilómetro 10 de la Ruta PY02 marcó un punto de inflexión en una de las obras viales más esperadas de Ciudad del Este. Con el tránsito desviado y el área liberada de circulación transversal, los trabajos pasaron a una fase de ejecución simultánea, con varios frentes activos al mismo tiempo.
La actual etapa del Plan de Desvío de Tránsito (PDT), fase 4, permite intervenir de forma paralela en ambos márgenes del cruce Acaray–Monday. Sobre las avenidas San Blas y Monseñor Rodríguez se avanza con la preparación de la base del pavimento, un paso clave antes de la colocación de las capas asfálticas definitivas.
A simple vista, el movimiento de maquinarias y personal es constante. Pero parte de la obra ocurre fuera del eje principal, en calles que hoy cumplen un rol estratégico para absorber el flujo vehicular. En la Calle 2.000, por ejemplo, ya se completó el empedrado en un tramo de aproximadamente 1.000 metros y se realizan tareas previas al asfaltado, previsto para los próximos días.
Otro componente central de esta etapa es el sistema de desagüe pluvial. En ambos lados del cruce se construyen alcantarillas, sumideros y estructuras de descarga que apuntan a resolver problemas históricos de acumulación de agua en la zona, especialmente durante lluvias intensas.
Las vías colectoras incluidas en el PDT también reciben trabajos de acondicionamiento, ya que cumplen una función operativa clave mientras dure la intervención principal. Su estado es determinante para ordenar el tránsito y reducir el impacto del cierre sobre la rutina diaria de conductores y vecinos.
El proyecto es financiado por ITAIPU Binacional, que mantiene el cronograma previsto para la concreción del viaducto. Mientras tanto, el km 10 atraviesa su etapa más exigente, con la expectativa de que, una vez finalizada la obra, la zona deje atrás uno de los cuellos de botella más críticos del tránsito esteño.



