El acta fue el resultado de arduas negociaciones entre los cancilleres de Paraguay y Brasil y sentó las bases para la edificación de la central. El acuerdo, firmado el 22 de junio de 1966, ayudó a superar diferencias limítrofes y fortalecer las relaciones bilaterales entre ambos países.
El Acta de Yguazú estableció que la energía eléctrica producida por los desniveles del río Paraná, incluyendo el Salto del Guairá o Salto Grande das Sete Quedas, sería dividida en partes iguales entre Paraguay y Brasil. Además, reconocía el derecho de preferencia de cada país para adquirir esta energía a un precio justo. Con la firma de este histórico acuerdo, se iniciaron los estudios para la construcción de la presa.
Itaipu, construida por paraguayos y brasileños, se convirtió en una maravilla de la ingeniería moderna y sigue siendo líder en generación de energía. En la actualidad, abastece aproximadamente el 85 % del consumo de Paraguay y suministra casi el 12 % de la demanda energética de Brasil.
El Acta de Yguazú fue un hito importante en la historia de la cooperación energética entre Paraguay y Brasil y sentó las bases para la exitosa construcción y operación de Itaipu. Este acuerdo demostró la disposición de ambos países para superar dificultades y encontrar soluciones en beneficio mutuo. La central hidroeléctrica continúa desempeñando un papel crucial en la generación de energía y el desarrollo económico de la región.



