
Por ahora, la indefinición del acuerdo con «Yo Creo» —la interna del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en Ciudad del Este— sobre la figura jurídica del acuerdo (alianza o concertación) sume al PLRA en una incertidumbre marcada por divisiones y cambios de posturas, incluso en la conducción nacional.
La creciente tensión sobre la forma del acuerdo con el movimiento «Yo Creo», liderado por el intendente Miguel Prieto y el sector del PLRA liderado por Carlos Portillo, fortalece la posibilidad de que se geste un tercer frente electoral para las elecciones a intendente municipal, con referentes del PLRA que se oponen a una simple alianza y apuestan por una concertación más amplia y participativa, junto a otros sectores fuera del liberalismo.
El dirigente Julio Riquelme, coordinador departamental y apoderado del movimiento Sombrero Piri, sostiene que la actual indefinición también se debe a un cambio repentino en la conducción del partido. Según explicó, el presidente del PLRA, Hugo Fleitas, inicialmente impulsaba un acuerdo con «Yo Creo», respaldado por otros referentes como Salyn Buzarquis. Sin embargo, recientemente migró al sector del senador Dionisio Amarilla, principal patrocinador de la precandidatura de Gustavo Cardozo en Ciudad del Este. Situación esta que sume al posible acuerdo en una nebulosa.
Este giro ha generado desconcierto en la dirigencia local, donde algunos líderes ya daban por hecho el acuerdo con «Yo Creo» en forma de alianza. Sin embargo, otros sectores —que día a día van creciendo—, entre ellos Riquelme, cuestionan la falta de claridad y reclaman que el pacto se concrete bajo la figura de una concertación, lo que implicaría reglas preestablecidas, más inclusión real y, por sobre todo, un compromiso político real de largo plazo.
«El problema no es el acuerdo, sino cómo se lo está gestando. Si es una alianza, termina el lunes después de las elecciones. En cambio, la concertación es un compromiso de cinco años, con real distribución de poder y una hoja de ruta política preestablecida e inscrita en el Tribunal Electoral», explicó Riquelme.
En ese contexto, se abre camino la posibilidad de conformación de un tercer frente, integrado por referentes y movimientos que hoy se sienten excluidos del acuerdo impulsado por Carlos Portillo con «Yo Creo». Entre los mencionados están el propio Gustavo Cardozo, sectores afines a Payo Cubas y movimientos independientes como los liderados por « Kelembú y otros.
De concretarse la alianza sin concertación, Cardozo competiría por fuera de la estructura partidaria, abriendo un escenario de fragmentación liberal que, según advierte Riquelme, solo restaría votos a «Yo Creo» y beneficiaría al bloque del Partido Colorado. Como es natural: «Si dejás fuera a la mitad del PLRA, ¿a quiénes van a ir esos votos?», enfatizó.
El dirigente también denunció que la mayoría de los presidentes de comité firmaron los acuerdos sin comprender a plenitud las implicancias técnicas ni jurídicas del proceso. «Muchos ni siquiera saben la diferencia entre alianza y concertación, ni lo que implica un cogobierno. Repartir direcciones sin capacidad de decisión no es cogobierno», apuntó.
Finalmente, cuestionó la validez del acuerdo hasta tanto no se aclare su naturaleza legal. «Yo Creo aún no es partido político. No puede acordar una alianza formal con una agrupación que no está inscripta como tal. Lo que se puede hacer es una concertación o un acuerdo informal», señaló.
Por ahora, el proceso está en pausa. Todo dependerá de cómo se oficialice el acuerdo entre el PLRA y «Yo Creo», si es que finalmente ocurre. Pero el compás de espera no durará mucho: si se impone la figura de alianza, el tercer frente se lanzará con candidato propio, ya sin el respaldo del Directorio liberal.