La diputada Roya Torres, candidata a la Intendencia de Presidente Franco, intenta instalar un discurso de renovación y cambio, pese a formar parte del mismo núcleo político que gobierna la ciudad desde hace casi 11 años y arrastrar una imputación en el conocido caso del “nepobaby”.
En sus últimas apariciones de campaña, Torres promete revitalizar el centro de la ciudad, mejorar veredas, reforzar la iluminación, aumentar la seguridad y generar mejores condiciones para comerciantes y peatones.
Las propuestas, sin embargo, apuntan directamente a problemas que permanecieron durante buena parte de la administración de su marido, Roque Godoy, quien gobierna Presidente Franco desde diciembre de 2015.
La contradicción es evidente: mientras Roya presenta esas mejoras como parte de una nueva etapa para la ciudad, su esposo tuvo casi once años al frente de la Municipalidad para impulsar varias de las soluciones que hoy aparecen nuevamente convertidas en promesas electorales.
Torres tampoco llega a esta campaña como una figura ajena a la administración municipal. En reiteradas ocasiones defendió públicamente la gestión de Godoy e incluso sostuvo que Presidente Franco avanzó durante su gobierno.
Ahora busca marcar distancia con el argumento de que ella representa una propuesta diferente, pese a que pretende suceder directamente a su marido en la Intendencia.
El caso “nepobaby” sigue como antecedente
A la discusión sobre sus promesas se suma uno de los episodios más polémicos de su trayectoria política.
Roya Torres fue imputada junto con su hijo, Elías Martín Godoy Torres, por supuesto cobro indebido de honorarios, dentro del caso que ganó notoriedad nacional como uno de los escándalos de los denominados “nepobabies” del Congreso.
El joven había ingresado con apenas 19 años como asesor permanente de la Cámara de Diputados, con un salario mensual de G. 9.500.000, pese a contar entonces únicamente con formación secundaria.
La contratación generó cuestionamientos sobre las funciones que realmente desempeñaba y derivó posteriormente en una investigación del Ministerio Público.
En medio de la polémica, Roya Torres anunció públicamente que su hijo renunciaría al cargo. Sin embargo, posteriormente se confirmó mediante información oficial de la Cámara de Diputados que la renuncia no se había concretado en los términos anunciados.
El caso golpeó directamente la imagen política de la legisladora y quedó como uno de los principales antecedentes que ahora acompañan su candidatura a intendenta.
Promesas después de casi 11 años
Pese a ese escenario, Torres intenta construir actualmente una campaña basada en conceptos como renovación, eficiencia, seguridad y recuperación urbana.
El problema para su discurso es que muchas de las necesidades que ahora promete atender no surgieron recientemente.
Veredas deterioradas, problemas de iluminación, deficiencias urbanas y reclamos por mayor seguridad forman parte desde hace años de las demandas ciudadanas en Presidente Franco.
Por eso, cada nueva promesa abre una pregunta inevitable: ¿por qué esas soluciones no fueron ejecutadas durante los casi once años de gobierno de Roque Godoy?
Roya Torres pretende presentarse como el inicio de una nueva etapa. Pero su candidatura surge directamente del mismo proyecto político y familiar que controla la Municipalidad desde 2015.
Entre la imputación por el caso “nepobaby”, las promesas pendientes y casi once años de administración de su marido, la candidata deberá convencer al electorado de que esta vez podrá concretar aquello que el sector político al que pertenece no resolvió durante más de una década.
