Si bien en años anteriores la desnutrición lideraba las estadísticas infantiles, hoy está siendo reemplazada por la obesidad, principalmente debido al sedentarismo causado por los dispositivos tecnológicos que mantienen a niños y jóvenes en sus hogares. Tres de cada cinco niños presentan esta condición.
El departamento de nutrición de la Décima Región Sanitaria realiza un trabajo preciso en lo que respecta a la desnutrición y obesidad en el departamento, manejando cifras alarmantes sobre el aumento de menores en edad escolar con sobrepeso, superando incluso a los casos de desnutrición. De cada 10 niños, 6 padecen sobrepeso u obesidad, llevando a esta generación hacia un futuro potencialmente catastrófico. El 20% presenta sobrepeso y la alarmante cifra del 40% ya entra en el rango de obesidad. Estos números deben ser actualizados y se estima que la cifra haya aumentado aún más.
La licenciada Karina Duré, jefa del departamento de nutrición de la mencionada institución, comentó que desde hace unos 6 años trabajan basándose en el preocupante porcentaje de niños con problemas nutricionales a través del Programa Alimentario Nutricional Integral (PANI). «Tenemos tiempo de intervenir en el crecimiento equilibrado hasta los 2 años, tanto en la estatura como en el peso. Sin embargo, cuando no llegamos a tiempo, los niños no recuperan su estatura, pero sí el peso. Son niños que en el futuro crecen en peso, pero no en estatura, es decir, carecen de crecimiento ponderal y terminan siendo niños de talla baja con sobrepeso u obesidad», explicó.
Uno de los factores determinantes es la «practicidad» y el ahorro que implica proporcionarles a los niños ciertos tipos de comidas. Esto se debe a la saciedad que producen y al bajo costo en comparación con opciones más saludables. Para una familia numerosa, resulta más económico ofrecerles galletas con embutidos, como las famosas mortadelas, y jugos en polvo, o incluso gaseosas, en lugar de un par de frutas con yogur o leche. Esta situación se presenta comúnmente en sectores más vulnerables, como distritos de extrema pobreza o comunidades indígenas.
No obstante, las zonas urbanas también presentan un índice elevado debido principalmente al sedentarismo en los niños, gracias a los aparatos electrónicos que los mantienen cautivos en sus mentes y dormitorios, así como al consumo de comidas chatarras altas en grasas no saludables, calorías y otros. «Quitémosles los aparatos celulares, las consolas de juegos y todo lo que les exija el menor esfuerzo, ya que así solo retienen mayor cantidad de grasa y gastan menos calorías. No reaccionan a los estímulos ni ejercitan la mente. Larguémosles al patio para que salten, corran y den rienda suelta a la energía que tienen, desarrollando así un poco más su imaginación, creando y pensando», aseveró.
La profesional señaló que la práctica de deportes es algo maravilloso, ya que pone a los niños en movimiento y, al practicarlos de manera constante, también obtendrán otros beneficios además de los físicos, como la disciplina y varios valores fundamentales para la vida. «Es de suma importancia que los padres los motiven y, por qué no, que también participen. De esta manera, no solo están dando el ejemplo, sino que también es beneficioso para su salud, y la estimulación familiar es colectiva», finalizó.
Ante esta realidad, es fundamental que, durante estas vacaciones, los niños salgan al patio a divertirse, jugar, saltar, correr y, por qué no, ensuciarse. Además de comer de manera saludable y asegurarse de tomar mucha agua.
