El gobernador de Alto Paraná, César «Landy» Torres, atraviesa una etapa de tensiones internas dentro del Partido Colorado, en medio de rumores cada vez más fuertes que apuntan a un distanciamiento con el movimiento Honor Colorado, liderado por Horacio Cartes.
Según declaraciones de un dirigente colorado que pidió resguardar su identidad, Torres viene coqueteando desde hace tiempo con otros sectores del Partido, en especial a través de la senadora Lilian Samaniego y el exdiputado Esteban Wiens, quienes actuarían como nexo para un eventual salto político. En ese mismo juego estaría también la diputada Liz Acosta, una de sus principales aliadas.
«Ambos amenazan con salir y por eso ya no tienen participación en las movidas políticas del movimiento», afirmó la fuente, en alusión directa al gobernador y a Acosta, quienes habrían perdido protagonismo en las reuniones y actos organizados por Honor Colorado en el Este del país.
La maniobra, sin embargo, podría tener un costo alto: la pérdida de la cobertura política que hasta ahora le habría garantizado impunidad frente a varias denuncias que pesan sobre su gestión. Torres ha sido objeto de cuestionamientos por supuestos casos de sobrefacturación en obras escolares, adjudicaciones irregulares en programas de alimentación y decisiones administrativas poco transparentes. A esto se suman escándalos de índole personal que también han hecho ruido en los círculos políticos.
El creciente malestar entre referentes del cartismo también se siente en las bases, donde ya se habla de un gobernador que «juega solo» y que dejó de articular con los principales líderes del oficialismo.
En este contexto, la figura de Torres comienza a quedar políticamente aislada, y su permanencia en el cargo podría verse debilitada si rompe definitivamente con el sector que lo llevó al poder. El escenario abre interrogantes no solo sobre su lealtad, sino también sobre su capacidad de sostenerse sin el respaldo de quienes lo blindaron frente a posibles embates judiciales y mediáticos.
