Inicio COLUMNA DE OPINIÓN Landy se juega mucho más que una Intendencia

Landy se juega mucho más que una Intendencia

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Hay una elección dentro de otra elección en Ciudad del Este.

El 4 de octubre no solamente se va a elegir intendente. También se va a medir quién manda de verdad dentro del Partido Colorado en Alto Paraná. Y ahí, para mí, está una de las peleas políticas más interesantes del momento.

Landy Torres apostó fuerte por Rigoberto Chamorro. Se jugó por él, puso estructura, equipo y discurso, y convirtió la interna colorada casi en una pulseada directa contra los Zacarías. Ganó, sí, pero ganó por 120 votos: Chamorro obtuvo 14.018 y Magno Álvarez, respaldado por los ZI, quedó con 13.898. Una diferencia mínima.

Entonces, seamos claros: los Zacarías perdieron la interna, pero no desaparecieron ni mucho menos. Un sector políticamente muerto no mete casi 14.000 votos y pierde por 120. Eso hay que tenerlo presente.

Landy ganó una batalla. Ahora tiene que demostrar si puede ganar la elección que realmente importa.

Si Chamorro gana la Intendencia, ahí sí Landy va a poder decir que tenía razón: derrotó a los ZI en la interna y después consiguió recuperar Ciudad del Este para el Partido Colorado. En ese escenario, su liderazgo se agranda muchísimo y los Zacarías quedan realmente golpeados.

Pero si Chamorro pierde, cambia toda la película.

Porque Landy habrá corrido a los Zacarías, habrá ganado la interna por un pelito y después no habrá conseguido el objetivo principal. Y ya me imagino la frase recorriendo los pasillos colorados: “Nos sacaron por 120 votos y después perdieron la elección”.

Políticamente, eso pega fuerte.

No quiere decir que los ZI vuelvan automáticamente a mandar, pero les devuelve algo clave: argumento. Y en política paraguaya, si todavía tenés estructura y encima recuperás argumento, volvés a sentarte en la mesa.

Además, esta elección llega justo cuando Honor Colorado está con bastante sarambi a nivel nacional.

Landy forma parte del grupo de gobernadores que se reunió con Santiago Peña y Pedro Alliana en medio de toda la pelea por la chapa presidencial de 2028. Eso no quiere decir que Landy ya sea “peñista”, pero sí lo ubica dentro de un grupo de gobernadores que quiere pesar más y no recibir todas las decisiones ya cocinadas desde el quincho.

Entonces, el resultado del 4 de octubre puede cambiar muchísimo su posición.

Si gana Chamorro, Landy llegará fortalecido a cualquier mesa con Peña, Alliana o Cartes, con una victoria importante y un argumento difícil de discutir: ganó. Y en política, eso vale mucho más que cualquier discurso.

Pero si pierde, va a llegar bastante más golpeado.

Y ahí el patrón puede empezar a mirar otra vez hacia los Zacarías.

Porque Cartes podrá tener sus preferidos, podrá tener su primer anillo y podrá marcar la hoja de ruta, pero al final siempre aparece la misma pregunta: ¿quién tiene votos?

Y los ZI demostraron que todavía tienen.

Los Zacarías, además, siguen teniendo estructura: Javier conserva peso político, Rocío mantiene presencia en Diputados y Justo continúa al frente de Itaipú. No es poca cosa.

Ahora bien, Itaipú también les marca un límite.

Justo está ahí dentro de una administración encabezada por Santiago Peña. Entonces, los ZI tampoco pueden salir nomás a pelearse con Peña como si nada. No les conviene.

Tienen una relación histórica con Cartes, pero uno de sus principales espacios de poder depende del Ejecutivo de Peña. Eso los obliga a caminar fino.

Bien paraguayo: un pie acá, otro allá y primero mirar cómo viene la mano.

Por eso no creo que hagan movimientos grandes antes del 4 de octubre. Lo más lógico es esperar. Primero se cuentan los votos y después se acomodan las sillas.

Si Chamorro gana, Landy se va a sentir dueño de la pelota en Alto Paraná. Va a poder decir que derrotó al clan, ganó la general y que el nuevo liderazgo colorado pasa por él. Ahí sí los ZI quedan bastante complicados.

Pero si Chamorro pierde, el relato cambia de golpe.

Los Zacarías van a tener servido el argumento: “Nos dejaron afuera y no pudieron ganar”.

Y ahí empieza otra historia.

Porque en política paraguaya pasa siempre lo mismo. Hoy te dicen que sos parte del pasado, mañana pierden una elección y pasado mañana te vuelven a llamar porque “hay que unir al partido”.

Así funciona.

Por eso, para mí, el 4 de octubre Landy se juega mucho más que una elección municipal. Se juega su liderazgo, se juega si realmente reemplazó a los Zacarías como principal referencia colorada en Alto Paraná y se juega también cómo va a llegar a la pelea grande del 2028.

Si gana, su silla en la mesa se hace más grande.

Si pierde, no me extrañaría que en algún rincón del quincho alguien vuelva a preguntar:

“¿Y los Zacarías?”

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