El violento asalto tipo comando registrado en la madrugada de este martes en Santa Rita vuelve a poner sobre la mesa un antecedente que marcó la historia criminal del Paraguay: el megaasalto a la sede de Prosegur en Ciudad del Este, ocurrido el 24 de abril de 2017.
Aunque se trata de hechos distintos y aún no existe una confirmación oficial sobre los autores del ataque en Santa Rita, el modus operandi presenta similitudes que no pasan desapercibidas: hombres fuertemente armados, uso de explosivos, reducción de policías, bloqueo de accesos, vehículos incendiados, miguelitos y una fuga planificada.
En Santa Rita, más de 20 criminales encapuchados y armados con fusiles atacaron tres entidades bancarias ubicadas en pleno centro de la ciudad. Según los primeros datos, los delincuentes detonaron los locales del Banco Familiar y del Banco GNB, ingresaron al Ueno Bank, redujeron a funcionarios y guardias de seguridad, además de neutralizar previamente a efectivos policiales que se encontraban realizando cobertura en la zona.
La fuga también fue cuidadosamente organizada. Los atacantes incendiaron vehículos en los accesos norte y sur de la ciudad, esparcieron miguelitos para impedir la persecución y activaron una alerta máxima en Alto Paraná y departamentos vecinos.
El esquema recuerda al megaasalto a Prosegur, considerado en su momento como “el robo del siglo” en Paraguay. En aquella ocasión, un grupo comando integrado por decenas de delincuentes sitió parte de Ciudad del Este, bloqueó calles con vehículos incendiados, atacó la sede policial y utilizó explosivos y armamento de guerra para destruir la estructura de la transportadora de caudales y acceder a la bóveda.
Aquel ataque fue atribuido por las autoridades a una estructura criminal vinculada al Primer Comando da Capital, PCC, una de las organizaciones criminales más poderosas del Brasil. El botín finalmente confirmado rondó los 11,7 millones de dólares, aunque en las primeras horas se manejaron cifras mucho mayores.
El megaasalto a Prosegur también dejó una víctima fatal: el suboficial Sabino Benítez Velázquez, integrante del Grupo Especial de Operaciones, GEO, quien murió durante el enfrentamiento con los criminales.
Tras el golpe, los asaltantes huyeron hacia el Brasil a través del río Paraná. En la persecución posterior, agentes de la Policía Federal brasileña abatieron a varios integrantes de la banda y detuvieron a otros sospechosos. Con el paso de los años, tanto en Paraguay como en Brasil se realizaron investigaciones, procesos judiciales y condenas contra miembros de la estructura y colaboradores logísticos.
El caso Santa Rita, por ahora, se encuentra en etapa investigativa. No obstante, el nivel de coordinación, el poder de fuego y la planificación exhibida por los criminales plantean nuevamente una preocupación de fondo: la capacidad de operación de grupos altamente organizados en el este del país.
El ataque no se presenta como un robo común. La utilización simultánea de explosivos, armas largas, vehículos de apoyo, bloqueos estratégicos y neutralización policial previa muestra una estructura con logística, inteligencia y entrenamiento.
A nueve años del megaasalto a Prosegur, el golpe comando en Santa Rita vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en zonas estratégicas del Alto Paraná y sobre la posible presencia de grupos criminales transnacionales con capacidad para ejecutar ataques de gran escala en territorio paraguayo.
