El gobernador de Alto Paraná, César “Landy” Torres, cerró una agenda oficial en Brasil con reuniones en el Ministerio de Educación, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y otras instituciones, con el objetivo de conocer el funcionamiento del almuerzo escolar brasileño y evaluar su aplicación en el departamento.
Según la Gobernación, la gira buscó conocer el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) de Brasil y su articulación con la agricultura familiar. La actividad fue presentada como parte del impulso al programa departamental «Hambre Cero en las Escuelas».
Sin embargo, el uso de fondos públicos para una gira internacional de este tipo vuelve a generar cuestionamientos sobre la prioridad de los recursos. En Alto Paraná, varias escuelas públicas enfrentan limitaciones estructurales y logísticas para garantizar el almuerzo escolar diario. En algunos distritos, se ha denunciado que madres cocinan con recursos propios o a leña, que se hacen colectas comunitarias o se recurre a donaciones para completar las raciones, prácticas que reflejan una precariedad aún no resuelta por el Estado.
En realidad, el programa en Alto Paraná ni siquiera está consolidado. «Hambre Cero en las Escuelas» funciona con cobertura parcial, entregas irregulares y poco control sobre la calidad o cantidad de las raciones. En varias instituciones educativas, la alimentación no es diaria y otras directamente no están incluidas.
Frente a esta realidad, viajar a Brasil para hablar de alimentación escolar suena más a estrategia de posicionamiento político que a una medida concreta de gestión. Los modelos brasileños están documentados, disponibles en línea, y pueden ser consultados sin necesidad de movilizar una comitiva a otro país.
La alimentación escolar no se resuelve con fotos y discursos desde Brasilia, sino con obras, planificación y control en Alto Paraná. Mientras se celebran reuniones internacionales, los estudiantes siguen esperando una ración digna en sus propias aulas.
Hasta el momento, no se han informado resultados concretos ni convenios firmados derivados de esta gira. Solo declaraciones generales sobre cooperación, sostenibilidad y “mirada de futuro”, mientras los problemas de fondo siguen sin abordarse.
En lugar de destinar recursos a pasajes, hoteles y ceremonial, la prioridad debería estar en asegurar que cada niño del departamento reciba su comida todos los días. Lo que falta no es un modelo extranjero: lo que falta es voluntad política, administración honesta y compromiso con la realidad local.



