Una vez más los partidos tradicionales, tanto de la Asociación Nacional Republicana como del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), vuelven a poner a consideración de los electores figuras desgastadas, cuestionadas y rechazadas en el Alto Paraná, como la del candidato a senador y exintendente de Ciudad del Este, Javier Zacarías Irún, cuya esposa, Sandra McLeod de Zacarías, había sido destituida de la intendencia por graves hechos de corrupción.
Zacarías fue denunciado por lesión de confianza, declaración falsa, enriquecimiento ilícito y otros, y ser responsable de unos 20 años de saqueo en la Comuna esteña, pero logró sortear todas las imputaciones y obtuvo sobreseimiento libre y definitivo en prácticamente todas las causas en que estaba procesado, mediante la influencia en el Poder Judicial, al igual que su esposa.
También su cuñada Rocío Abed de Zacarías, de pobre gestión en diputados busca su reelección. Abed, esposa del diputado Justo Zacarías, acusado de innumerables actos de corrupción en sus tiempos de gobernador del Alto Paraná. Sin embargo, todas las denuncias contra terminaron “en la nada”, gracias a las influencias políticas y en el Poder Judicial.
En el PLRA, también están los escombros y claques familiares aferrados al poder como el cuestionado exjuez, el actual diputado Manuel Trinidad involucrado en tráfico de influencias y acaparamiento de licitaciones direccionadas en la Itaipu Binacional. Además de la pobre gestión a favor de los altoparanaenses.
Si bien existe la necesidad de renovación, son siempre los mismos los que llegan a lugares importantes, mediante al poder económico y político obtenidos mediante negocios oscuros, negociados y corrupción.
