En una crítica irónica, un flyer circula por las redes con la frase «Feliz día a la amiga invisible», refiriéndose sarcásticamente a la diputada Betina Aguilera. «Durante su campaña política aturdía su música, ahora silencio total. No tiene proyectos ni intervenciones interesantes». Este comentario resalta de manera sarcástica la falta de visibilidad y actividad de la diputada después de su campaña electoral, reflejando el sentir de muchos ciudadanos desilusionados con su gestión.
Desde que asumió el cargo, la diputada Betina Aguilera (ANR) se ha destacado más por su ineficacia que por su labor legislativa, convirtiéndose en una de las peores representantes del departamento de Alto Paraná en la Cámara de Diputados. Durante su campaña política, Aguilera no escatimó en recursos para promocionarse. Miles de carteles con su fotografía inundaron las ciudades del departamento, y una intensa divulgación de sus propuestas se realizó en radios y televisión. Fue una de las candidatas que más dinero gastó en su campaña, generando sospechas sobre el origen de los fondos.
Se dice que gran parte de estos recursos provinieron de Itaipu, facilitados por el entonces presidente Mario Abdo Benítez, de quien Aguilera era una seguidora fanática. A pesar de esta inversión significativa, su desempeño en el Congreso ha sido decepcionante.
Lo único resaltante que Aguilera ha logrado desde que asumió su cargo ha sido asegurar un puesto bien remunerado para su madre en Itaipu. Este acto de nepotismo ha sido percibido como una utilización del poder para beneficios personales, en lugar de trabajar por el bienestar de sus representados.
Contrario a su ruidosa campaña, la gestión de Aguilera ha estado marcada por el silencio. No ha presentado proyectos importantes ni ha participado activamente en debates relevantes para su departamento. Su falta de acción legislativa y compromiso con las necesidades de Alto Paraná ha generado descontento entre los ciudadanos que confiaron en ella para representarlos.
La diputada Betina Aguilera ha demostrado ser una decepción para los habitantes de Alto Paraná. Su gestión ha estado plagada de inactividad y favoritismo personal, lo que la convierte en una de las peores representantes del departamento en la Cámara de Diputados. Los ciudadanos merecen una representación efectiva y comprometida, algo que Aguilera no ha sabido proporcionar.
