El atroz crimen que segó la vida del joven fiscal Marcelo Pecci, ocurrido este martes 10 en Cartagena, Colombia, si bien constituye una tragedia, debe ser motivo para resaltar el esfuerzo sin dobleces del Ministerio público que viene combatiendo de frente y en forma seria a las mafias instaladas en el Paraguay.
Si bien es cierto que es la primera vez que un destacado hombre de la ley muere lejos de su patria en un momento tan destacado de su carrera, su legado quedará para la posteridad porque en vida ha demostrado patriotismo y total entrega para investigar y castigar a muchos criminales y poner en alto el nombre de la institución que representaba.
También dejó en evidencia que el Ministerio Público es la única administración pública que no se doblega ante el crimen organizado, y lo combate en forma seria con resultados que merecieron elogios de autoridades de otros países especializados en la lucha contra el crimen organizado.
Tal vez, ese meritorio trabajo de Pecci y de otros valientes agentes fiscales del Ministerio Público haya propiciado esta tragedia que enluta al país, razón valedera para que la administración de la Fiscal General del Estado, Sandra Quiñónez, sea recordada por sus grandes logros y las consecuencias nefastas que conlleva el combate frontal contra el narcotráfico y otros crímenes transnacionales.
Marcelo Pecci debe ser recordado y considerado un héroe de nuestra Nación.
