Empresarios y operadores logísticos de Alto Paraná denuncian que Brasil da mayor espacio al paso de camiones con granos y limita el ingreso de productos industrializados fabricados en Paraguay. En el sector privado crece la sospecha de que esta diferencia sería una reacción al traslado de industrias brasileñas hacia nuestro país.
Según fuentes empresariales, en jornadas de alto movimiento Brasil permite el ingreso de 300 a 400 camiones con granos por día, mientras que las cargas industriales tendrían un margen mucho menor, cercano a 50 camiones diarios.
No existe una resolución pública brasileña que confirme oficialmente estos números. Sin embargo, operadores que trabajan en la frontera aseguran que la diferencia se observa en la práctica.
El reclamo gana fuerza porque cada vez más empresas brasileñas trasladan parte de sus operaciones a Paraguay, atraídas por costos más bajos, energía, impuestos y el régimen de maquila.
Alto Paraná es uno de los principales destinos de esas inversiones.
Entre empresarios existe una interpretación cada vez más repetida: Brasil facilita el ingreso de granos porque los necesita como materia prima para su propia producción, pero restringe productos industrializados paraguayos que compiten directamente con sus fábricas.
Por eso, algunos hablan incluso de una especie de “vendetta económica” contra Paraguay.
La diferencia es importante. Un camión con soja o maíz alimenta cadenas productivas brasileñas. En cambio, un camión con autopartes, textiles, cables o plásticos paraguayos ingresa como producto terminado y compite dentro del mercado brasileño.
El problema también deja mal parado al Gobierno paraguayo.
Paraguay busca atraer industrias, generar empleo y aumentar sus exportaciones. Pero si luego esas empresas encuentran trabas para sacar sus productos hacia Brasil, el crecimiento industrial pierde fuerza.
El reclamo apunta ahora al Ministerio de Industria y Comercio, la DNIT y la Cancillería.
Estas instituciones deberían aclarar cuántos camiones industriales pueden cruzar por día, quién fija esa capacidad y por qué los granos reciben una prioridad mucho mayor.
Si Brasil realmente está favoreciendo las materias primas y frenando los productos industrializados, Paraguay enfrenta una barrera técnica que puede terminar perjudicando su proceso de industrialización.
