Después de varios escándalos de corrupción con graves denuncias de negociados, intervenciones y fuertes acusaciones entre funcionarios, la Penitenciaría Regional de Ciudad del Este finalmente tiene un nuevo director, Benjamín Ozuna. Él se desempeñaba como asesor del Ministerio de Justicia y habría sido designado como director de la Cárcel Regional de Ciudad del Este por recomendación del propio ministro de Justicia, Ángel Barchini.
Cabe recordar que, a mediados de diciembre del año pasado, el director anterior, Rubén Ireneo Lombardo, fue aprehendido junto a otros cinco funcionarios, tras constatarse el ingreso de mercaderías prohibidas en el penal, como bebidas alcohólicas, drogas y otros. Víctor Valiente fue nombrado interventor para pasar rápidamente a ser director interino. El cambio también fue denunciado por formar parte de la rosca corrupta, siguiendo con las viejas prácticas ilegales de recaudar montos abismales con el cobro por celdas VIP, venta de drogas, bebidas alcohólicas e incluso armas en el Penal de varones de Ciudad del Este.
Un arduo trabajo es lo que le espera a Ozuna, ya que la Penitenciaría Regional necesita una reestructuración completa y mano dura para acabar con la rosca mafiosa existente, comandada por los árabes Ali Issa Chamas y Ali Fouani, considerados dueños del penal, especialmente en el sector VIP, que «hospeda» a los reclusos de mayor caudal económico. «Aquí se perdió el respeto, y eso va a terminar, vamos a organizar todo desde cero, cuidar todos los perímetros del penal, no se va a entrar y salir como lo hacen ahora, se van a respetar los horarios, muchas cosas van a cambiar», expresó.
Ozuna señaló que una de las prioridades será trasladar a los reclusos a Minga Guazú para descomprimir el hacinamiento en el lugar. «He hablado con funcionarios antiguos que están cansados de este modelo criminal existente y de tener que ver a sus compañeros presos por hechos criminales. La construcción de la cárcel de Minga Guazú está llegando a su fin, por lo que el traslado se estará concretando pronto», afirmó.
Los primeros en ser trasladados serían aquellos que ya tienen una condena fija, e ir descomprimiendo paulatinamente el penal instalado en el barrio Boquerón, hasta que todos sean trasladados al nuevo reclusorio en Minga Guazú.
También comentó que la idea es brindar un trato digno, buena comida y acompañar no solo a los internos sino también a sus familiares y a los trabajadores del penal. «Vamos a aprovechar convenios existentes con diversos ministerios y varias instituciones. La idea es que la reinserción sea una realidad, profesionalizarlos para que vuelvan a la sociedad», destacó.
Finalmente, dijo que van a presionar, exigir y exhortar a los defensores públicos para dar movimiento a los casos que quedaron estancados. «La mayoría de los detenidos no tienen condenas y sus procesos están estancados«, dijo.
