La ajustada victoria de Rigoberto Chamorro en las internas coloradas de Ciudad del Este no logró cerrar la fuerte división interna que marcó la campaña. A más de una semana de las elecciones del 7 de junio, el tradicional “abrazo republicano” sigue sin concretarse públicamente entre el sector ganador y el equipo que impulsó la candidatura de Magno Álvarez.
Chamorro se impuso por apenas 120 votos sobre Álvarez, en una de las internas más reñidas de la ANR en Alto Paraná. El candidato de Honor Colorado R obtuvo 14.018 votos, frente a los 13.898 alcanzados por el postulante de Honor Colorado A, respaldado por el sector del clan Zacarías.
La diferencia mínima dejó un escenario político sensible dentro del Partido Colorado. Aunque Chamorro quedó como candidato oficial para las municipales de octubre, la unidad partidaria no aparece todavía como un hecho consumado en Ciudad del Este.
En los últimos días, en el interior del equipo ganador hubo reuniones de organización con miras a la próxima campaña electoral. Sin embargo, esos encuentros se realizaron sin la presencia de los candidatos del equipo de Magno Álvarez, lo que confirma que la recomposición interna aún está lejos de concretarse.
A esto se suma otro dato político relevante: Álvarez habría manifestado que cualquier acercamiento hacia los candidatos de su equipo deberá contar con su consentimiento. Esta postura muestra con claridad el ambiente enturbiado que persiste dentro del coloradismo esteño antes de las municipales de octubre.
La tensión no nació después de las internas. Durante la campaña, el gobernador de Alto Paraná, César “Landy” Torres, ya había anticipado que no habría abrazo con el clan Zacarías. Esa línea fue reforzada luego por el propio Chamorro, quien evitó comprometerse con el tradicional gesto de reconciliación hacia sus adversarios internos.
El resultado golpeó directamente al sector zacariista, que buscaba recuperar protagonismo político en la capital departamental a través de Magno Álvarez. Sin embargo, la derrota fue por un margen tan estrecho que el sector vencido conserva un caudal electoral importante y difícil de ignorar de cara a octubre.
La falta de una foto de unidad contrasta con el discurso histórico de la ANR tras cada interna, donde el “abrazo republicano” suele ser presentado como el primer paso para reorganizar la campaña general. En Ciudad del Este, sin embargo, ese gesto permanece en pausa.
El escenario también puede favorecer directamente al partido Yo Creo. Mientras la ANR sigue tratando de ordenar sus diferencias internas, el candidato opositor ya se encuentra en plena campaña, sin obstáculos visibles dentro de su estructura política.
La postura del equipo ganador y la resistencia del sector perdedor pueden convertirse en una ventaja estratégica para Yo Creo, que buscará capitalizar el desgaste colorado y presentarse como una opción más ordenada rumbo a las municipales.
El desafío de Chamorro será convertir una victoria ajustada en liderazgo real dentro del coloradismo esteño. Para eso deberá ordenar a los sectores internos, contener a los equipos que quedaron golpeados y evitar que la fractura afecte la campaña municipal.
Por ahora, la ANR tiene candidato, pero no muestra todavía una unidad plena en Ciudad del Este. La interna terminó en las urnas, pero las heridas políticas siguen abiertas.



