
La Municipalidad de Ciudad del Este elevó a 1.230 la cantidad de familias afectadas por la crecida del río Paraná. Aunque el nivel del agua comenzó a descender, el intendente Pedro Acuña pidió a los damnificados permanecer en albergues o lugares seguros ante el pronóstico de nuevas lluvias.
El último balance municipal, correspondiente a este lunes 19 de octubre, señala además que permanecen activas 15 ollas populares, unas 1.000 personas ya recibieron atención médica y alrededor de 300 animales fueron asistidos durante el operativo desplegado en distintos puntos de la ciudad.
La preocupación se mantiene por el pronóstico de la Dirección de Meteorología e Hidrología, que prevé lluvias importantes y tormentas eléctricas entre el 21 y el 25 de octubre, con acumulados estimados de entre 100 y 150 milímetros en sectores de Alto Paraná.
Ese escenario podría provocar un nuevo aumento del nivel del Paraná y volver a comprometer zonas actualmente afectadas.
Ante esa posibilidad, Acuña pidió prudencia a las familias que ya observan una disminución del agua.
“Que el agua esté bajando no significa que el peligro haya pasado. El río podría volver a subir rápidamente y no tendríamos tiempo suficiente para responder. Les pido prudencia: la prioridad es proteger sus vidas y las de sus familias”, expresó el intendente.
La mayor cantidad de damnificados se concentra en San Rafael y San Agustín, con 380 familias, seguida por Ex Cantera, con 260; Remansito, muelle y alrededores, con 155; Che la Reina, con 130; asentamiento Belén, con 100; Santa Ana, con 80; Km 9 Monday y 8 de Diciembre, con 70; Km 10 Acaray y Yrendague, con 50; y barrio 23 de Octubre, con 5 familias.
La Municipalidad informó que continuará con la asistencia alimentaria, sanitaria y logística, además del monitoreo permanente de los sectores vulnerables.
Por ahora, la recomendación oficial es clara: las familias evacuadas no deben apresurar el regreso a sus viviendas mientras persista el riesgo de nuevas lluvias y un eventual repunte del río Paraná.